La ruptura de pareja.

PAREJA

La ruptura de pareja.

  Las consecuencias de una ruptura son mayores de lo previsto por los afectados: afectan a la autoestima, la felicidad y por supuesto a la economía personal. A esto hay que añadir si existen compromisos o vínculos estrechos como amistades, hijos o propiedades.
   Cuando una pareja va camino de la separación está centrada en los aspectos negativos que están haciendo que se autodestruya, pero no reparan en los que sí están satisfechos, y de esto se acuerdan cuando se produce la ruptura. Como no ha sido una relación comercial, sino que ha existido realmente amor, por lo menos al principio, se ha creado una dependencia emocional, y sea como sea la ruptura, amistosa o traumática, aparecerán sentimientos de culpabilidad o arrepentimiento, y rechazo, respectivamente
  Las rupturas se que producen antes del matrimonio o cuando la relación ha sido corta son menos dolorosas, porque ha habido menos vínculo o compromiso.  Las parejas de larga duración, sin embargo, tienen que afrontar un mayor cambio en sus vidas, aun cuando la tendencia es que haya más divorcio debido al menor estigma social (no está tan mal visto), la independencia económica de la mujer, o a las facilidades legales de separación, entre otras.
  Durante el primer año de la separación la relación puede llegar a ser peor incluso que justo antes, debido a los “acuerdos” necesarios a que se han visto obligados, custodia de hijos, bienes, amistades, y, en un intento por conservar la autoestima, se culpabiliza a la otra parte de todos los problemas.
  En cuanto a los hijos, estos cambian su actitud, volviendose más exigentes, irrespetuosos y celosos con nuevas relaciones. El padre es el que suele separarse de los hijos, tanto físicamente como psíquicamente, suponiendo para él un esfuerzo mayor, a la madre le queda el apoyo y la compañía de sus hijos.
  Motivos de la separación.
  Normalmente la causa es por un distanciamiento emocional , aunque también puede ser por una infidelidad, o una separación física de larga duración. En personas mayores el hecho de que los hijos ya no vivan con ellos, les da via libre para decidirse si la relación no ha sido buena.
  Los hijos presentan sentimientos confusos, cuando ven que uno de sus padres abandona el hogar, se preguntan si también les abandonará el otro, pueden culparse de la separación y se preguntan si han sido buenos hijos, por eso hay que explicarles claramente que el motivo está en ellos, en los padres. Puede ocurrir que después de la ruptura los niños se encuentren mejor emocionalmente porque ha desaparecido la hostilidad previa al divorcio, siempre y cuando tengan apoyo emocional por parte de ambos.
 Algunos datos de EE.UU:
-El cincuenta por ciento de las familias americanas corresponde hoy a segundas uniones. 
 

-El promedio de duración de un matrimonio actual es de 7 años, y uno de cada dos matrimonios termina en divorcio. 
 


-El 75% de las personas que se divorcian se vuelven a casar. Sin embargo, aproximadamente el 66% de las parejas de segunda unión, que tienen hijos del primer matrimonio, se separan. 

 

-Un 50% de los sesenta millones de niños menores de 13 años viven con uno solo de sus padres biológicos y su nueva pareja. 

 

- El 50% de las mujeres están vinculadas a una familia reconstituida, como madres o como esposas de hombres con hijos. 

 

-Dos de tres primeros matrimonios de parejas menores de 30 años terminan en divorcio. 

Fuente: Jeannette Lofas, EE.UU.

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