La Teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger

EXPERIMENTOS PSICOLOGÍA SOCIAL
disonancia cognitiva

La Teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger

 

A veces cuando actuamos y no lo hacemos de acuerdo con nuestras creencias nos sentimos mal, otras veces defendemos nuestras creencias por el mero hecho de tenerlas: no defendemos nuestra creencia por las razones que damos, sino que buscamos las razones para defenderlas, es decir, justificamos lo que hacemos o pensamos. Esto es así porque necesitamos ser coherentes con nosotros mismos y una vez hemos pensado o hecho algo nos gusta “autodefendernos”.

Leon Festinger postuló la teoría de la disonancia cognitiva, según ésta cuando tenemos pensamientos contrapuestos o contradictorios entre sí nos produce un malestar psicológico, y para evitarlo ponemos en marcha mecanismos para hacernos volver a la coherencia y resolver nuestras propias discrepancias. Por ejemplo: gastamos mucho en una tarde en un centro comercial que nos rompe los esquemas sobre nuestros planes de ahorro, esto nos hace sentir mal. Para evitar este malestar podemos pensar que “sólo se vive una vez” o “realmente necesitaba cambiar el vestuario”. El grado de malestar que podemos tener depende de la cantidad de pensamientos contradictorios y de la importancia que se les den, si pensamos que vestir bien es importante para nosotros la disonancia se va a resolver más fácilmente, y si pensamos que es importante el ahorro por la situación de crisis existente, nos costará más resolver el malestar.

Para resolver la disonancia podemos añadir nuevos argumentos (vestir bien, necesitaba disfrutar de una tarde de ocio,…), aumentar la importancia de los pensamientos a favor (vestir bien para mejorar la imagen y así elevar la autoestima,…) y quitar importancia a los disonantes (la previsión de ahorrar es favorable en el futuro próximo).

Así mismo, cuando elegimos entre varias opciones podemos tener pensamientos disonantes que dependen de la similitud de las alternativas y de lo que nos guste la opción rechazada, por lo que para contrarrestar esta disonancia se puede restar importancia a la decisión tomada, considerar que el resultado de las dos alternativas iba a ser similar o cambiar el atractivo de ambas opciones.

Se han hecho experimentos en los que se da a elegir a varios grupos entre dos productos en una tienda -un grupo elegía entre dos y a otro ya se le daba el producto mejor, y a continuación se les pedía que valoraran los mismos, obteniéndose que se valoraba más el producto elegido que el no elegido. Esto demuestra que se produce un cambio de actitud que depende de nuestra elección o creencia, siendo mayor cuanto más difícil es la elección y la disonancia.

En otro experimento se ofreció a dos grupos hacer una tarea muy aburrida, pero a uno de ellos por hacerlo se les daba 20 dólares y al otro sólo uno. Cuando posteriormente se les preguntó a las personas de ambos grupos que les había parecido el trabajo, los que recibieron más dinero dijeron que la tarea había sido muy aburrida (no tenían disonancia porque había valido la pena realizarla por ese dinero) pero los que recibieron sólo un dólar intentaron justificar que la tarea no había sido tan aburrida, ya que sentían más disonancia al no poder justificar la realización de la tarea por la pequeña cantidad recibida. Ejemplos de esto lo tenemos a diario.Foto de Flickr (Edwin Steele)

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