Cómo afrontar los conflictos: habilidades y tipos de resolución

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Cómo afrontar los conflictos: habilidades y tipos de resolución

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El conflicto nos acompaña desde que nacemos, ya desde pequeños aprendemos a negociar con nuestros hermanos y compañeros de clase, es la consecuencia -o tal vez una característica adjunta- del carácter sociable del ser humano. Se puede definir como la incompatibilidad entre las conductas, percepciones, objetivos, metas  y afectos entre dos o más personas.

Pero es el mismo conflicto el que nos ayuda a seguir avanzando y desarrollar nuestras habilidades, pasando de unas etapas de la vida a otras.

Surgen así estilos personales de conducta en el manejo de conflictos que definen en un nivel superior a una cultura social agresiva.

Estas son algunas habilidades necesarias para manejar los conflictos:

1.Habilidad de comprender nuestros propios sentimientos hacia el conflicto, las emociones que surgen en nosotros cuando se presenta un conflicto.

2.Habilidad para escuchar, estar atento al lenguaje corporal, en lugar de pensar en lo que se va a decir a continuación.

3.Habilidad de dar opciones para resolver el conflicto. Analizar toda las opciones, no sólo las propias.

Teniendo en cuenta cuán importante que es el problema para satisfacer nuestras necesidades y cuán importante lo es para el contrario, podemos diferenciar 5 modos de resolución de los conflictos:

1.Como una competición, ganar o perder, se da prioridad a nuestras necesidades sin importar las de los demás. (Ganar-perder).

2.Colaboración. Intención de satisfacer las necesidades de ambos. (Ganar-ganar).

3.Compromiso. Importancia moderada a las necesidades de ambos.

4.Evitar. Cuando se es indiferente a las necesidades de ambos.

4.Acomodar. Cuando no se considera el problema como propio y se conforma con cualquier solución.

De entre estas, es la colaborativa la más exitosa, y el pensamiento óptimo es aquel en el que el objetivo es que ambas partes ganen. Esto en la práctica no es lo que más se da.

Otra cuestión importante es saber que existen distintas soluciones al conflicto y cómo se ha definido el conflicto, ya que afecta a los resultados. Por ejemplo, una solución puede ser inadecuada porque el conflicto específico sobre el que se centró la resolución era sólo una parte de un conflicto más importante o amplio que no ha sido reconocido.

Las fases para lograr un acuerdo son:

1.Observar su respuesta frente a un conflicto para cambiarla en futuros conflictos.

2.Expresar sus necesidades y definir el problema, pero sin echar la culpa a otra persona.

3.Discutir varias soluciones de manera flexible y abierta.

4.Al llegar a un consenso establecer un plan de actuación, determinando quién hará qué cosa.

5.Es importante elegir el momento oportuno, planificar, hablar directamente, no exigir culpables, dar información, escuchar, discutir el problema a fondo, buscar una solución y cumplir la solución tomada entre todos.

Como dijo Stephen R. Covey “Las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades”.

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