De la enseñanza al aprendizaje. Estilos de enseñanza de los profesores

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De la enseñanza al aprendizaje. Estilos de enseñanza de los profesores

La enseñanza se convierte en una buena herramienta cuando repercute en el aprendizaje. Ambos procesos están tan estrechamente relacionados que algunos autores hablan de “enseñaje” (De la Torre, 1993).

Al igual que hay estilos de aprendizaje,  también hay estilos o formas de poner la enseñanza en práctica. Se pueden distinguir características y rasgos fisiológicos, cognitivos, afectivos y sociales diferentes en los diversos estilos de enseñanza. Así, profesor y alumno interrrelacionan para que el primero identifique su propia forma de enseñar y la potencie, y el segundo conozca la forma en que aprende y optimice su propio proceso de aprendizaje. La necesidad de investigar cómo cada estilo de enseñanza puede cubrir las necesidades de aprendizaje de cada estilo de aprendizaje es importante.

González-Piteado (2013) indica que si un profesor enseña exclusivamente de una manera peculiar, favorece la preferencia más baja a aprender entre sus estudiantes, y si el profesor enseña exclusivamente en el modo que prefieran sus alumnos, estos puede que no desarrollen la capacidad cognitiva necesaria para elevar su potencial al máximo.

Así, podemos distinguir un estilo de enseñanza abierto que favorece el estilo de aprendizaje activo de los alumnos, con el que los profesores  plantean con frecuencia nuevos contenidos, motivan con actividades novedosas y con problemas reales del entorno.

El segundo estilo de enseñanza sería el formal, con el que se favorece con preferencia alta o muy alta alumnado del estilo de aprendizaje reflexivo. Los profesores son partidarios de la planificación detallada, no admiten la improvisación y no suelen impartir contenidos que no estén incluidos en el programa.

El tercer estilo es el estructurado, que favorece el estilo de aprendizaje teórico. Aquí se da importancia a la planificación y ponen el énfasis en que sea coherente, estructurada y bien presentada. Tratan de impartir los contenidos integrados, siempre en un marco teórico amplio, articulado y sistemático.

El estilo de enseñanza funcional favorece en el alumnado el estilo de aprendizaje pragmático. Los profesores se preocupan de cómo llevar la planificación a la práctica. Las explicaciones son breves y siempre incluyen ejemplos prácticos.

Algunos autores señalan que el punto de equilibro en la búsqueda de sintonía entre los estilos de enseñanza del profesor y los estilos de aprendizaje de los estudiantes es que el estilo de enseñanza sea efectivo para el aprendizaje de los estudiantes, y al mismo tiempo que sea natural y cómodo para el profesor. Para conseguir esto sugieren que el despliegue de estrategias y actividades en el aula debe ser gradual. Primero seleccionar aquellas estrategias y actividades que son prácticas, para probarlas en la clase en distintas ocasiones, para quedarse con las que funcionan, y probar una o dos nuevas durante el curso.

Lankard (2003) dice que los profesores deben examinar su propio sistema de creencias sobre la educación y ser partícipes de un proceso continuo de diálogo con ellos mismo y sus estudiantes, que implique observación, cuestionamiento, retroalimentación evacuativa y la reflexión crítica.

Ref: Chiang Salgado, M.T, Díaz Larenas, C, Arriaga Pizarro, P, 2016. Estilos de enseñanza y aprendizaje: ¿Cómo dialogan en la práctica? Revista de estilos de aprendizaje.

Foto: Universidad Montevideo

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