¿Por qué nos dan miedo los robots humanoides? La Teoría del Valle Inquietante

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¿Por qué nos dan miedo los robots humanoides? La Teoría del Valle Inquietante

No os pasa que cuando veis un robot con figura humanoide, lo que se le llama androide o robot humanoide, tenemos una extraña sensación desagradable, que nos llega incluso a sobrecoger y a sentirnos incómodos ante su presencia. Esta sensación la intenta explicar la teoría del valle inquietante (que también le han dado nombre …).
La hipótesis es que cuando un robot antropomórfico se parece en exceso a la apariencia de un humano y a su comportamiento, se producen respuestas de rechazo, repugnancia o sensación incómoda. Si hiciéramos una gráfica que midiese la sensación que tenemos cuando vemos un robot humanoide,  conforme más se pareciera al hombre, sería más positiva y empática, pero pasado un grado de exactitud, la sensación bajaría en picado (este tramo sería el valle de la gráfica, línea azul). Y cuando el grado de similitud aumenta y se hace más evidente, se recupera la respuesta emocional positiva, llegando a un nivel de empatía similar al de un humano, completándose el valle en la gráfica, como se puede observar en el gráfico inferior:

Valle_inexplicable2  El bache que observamos equivale a una respuesta de rechazo se produciría cuando lo vemos casi como un ser humano, pero algo extraño, siendo imposible tener empatía en la relación humano-robot.

El término valle inquietante fue acuñado por el profesor experto en robótica Masahiro Mori, en el año 1970. Se han formulado varias hipótesis para explicar este fenómeno, una de ellas sería por la activación de un mecanismo cognitivo (o dicho de otra forma, que estamos programados ) para impedir la selección de parejas con poca fertilidad o pobre salud hormonal o del sistema inmune, que lo “delataría” por sus rasgos faciales. Otra explicación tendría que ver porque cuando vemos a un robot parcialmente desmontado, nos evoca a la muerte, con el consiguiente rechazo y miedo, y al parecerse o intentar imitar al hombre, un miedo a ser reemplazado por el robot.

La teoría que más apoyo tiene es que el aspecto casi similar al ser humano tendría connotaciones de enfermedad, observable por el color pálido, el gesto artificial, la torpeza de los movimientos, entre otros, que evocaría a enfermedades, anomalías congénitas, e incluso a cadáveres.

Un caso curioso fue la película cortometraje de Pixel de 1988, en este caso no era un robot sino una animación de un bebe, que, al contrario de lo que se buscaba, produjo reacciones negativas y de rechazo en el público que vió el corto.

Esta inquietud que nos produce este fenómeno sería una forma inconsciente de proteger a la especie humana de la enfermedad, de la muerte y de defensa de la perpetuación de la especie. Foto: De Edgar Talamantes – Original de es.Wikipedia, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3669423

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