Ansiedad, síntomas y cómo prevenirla

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Felicidad

Ansiedad, síntomas y cómo prevenirla

Todas las respuestas que damos a las cosas que percibimos o sentimos tienen un por qué y todas son las “mejores” desde el punto de vista evolutivo, es decir, si las tenemos es porque es la mejor forma de solucionar un problema (en algún momento sentíamos miedo cuando éramos cazadores, ansiedad cuando éramos agricultores, …hasta llegar a la actualidad). Lo que ocurre es que esa preparación para lo peor o para situaciones difíciles o amenazantes, cuando no controlamos nuestras propias respuestas, puede tener efectos negativos hasta poder padecer un determinado trastorno mental. Si se mantiene demasiado tiempo la respuesta a los estímulos estresores o no sabemos manejarlos, puede comenzar un proceso patológico que afecte al rendimiento y a nuestra salud, tanto física como mental.

Podemos decir que la ansiedad es una emoción natural, como pueden ser la alegría, la tristeza o el miedo. La reacción emocional a un estresor externo puede ser a nivel cognitivo (pensamientos de inseguridad, pérdida de control, hipervigilancia, temor, percepción de cambios fisiológicos en la respiración o las pulsaciones y preocupación), a nivel fisiológico: en los sistemas nervioso autónomo y motor- sudoración, tensión muscular, sensaciones gástricas, tasa respiratoria alta, etc, pero también en el sistema nervioso central, endocrino o inmune (de ahí que un estrés continuado pueda ser el detonante de una enfermedad física como una alergia o un úlcera) y a nivel motor: como la manifestación de tartamudez, evitación de situaciones temidas, consumo de drogas, llanto, tensión en la expresión facial, etc.

Si una persona ante una situación reacciona con altos niveles de ansiedad, pero es puntual,  podemos decir que es una reacción aguda de ansiedad y que no es ningún trastorno. Pero si la reacción es demasiado intensa, o se vuelve crónica o muy frecuente, entonces sí podría ser un trastorno mental.

Son muchos los distintos tipos de trastornos de ansiedad y se pueden dar varios al mismo tiempo en mayor o menor medida. Para determinar esto el Sistema de clasificación de enfermedades mentales DSM-IV establece unos criterios, siendo lo característico en todos los trastornos de ansiedad la presencia de preocupación, miedo o temor excesivo, tensión o activación que provoca malestar y deterioro clínicamente significativo de la actividad de la persona que lo padece. Entre las causas están tanto los factores biológicos (consumo de sustancias estupefacientes, alcohol, alteraciones neurobiológicas y prediposición genética) como ambientales y psico-sociales (situaciones de estrés, ambiente familiar, experiencias traumáticas,…).

Son trastornos de ansiedad, de los que seguros que habéis oído hablar en muchas ocasiones:

Ataque de ansiedad o pánico.

Fobia social

Fobia específica (a las arañas, insectos, a volar,…).

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Trastorno por estrés postraumático (TEP).

Trastorno por estrés agudo.

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica.

Trastorno de ansiedad inducido por sustancias.

Si crees que tienes ansiedad, no lo dudes, acude a un especialista, psicólogo o psiquiatra, y ponte en buenas manos, hay muchas pseudopsicologías o pseudoterapias que dicen ayudar pero, en muchos casos puede ser incluso contraproducente. Son técnicas que supuestamente soluciones problemas psicológicos y médicos, pero carecen de evidencias científicas suficientes, aunque tenga una apariencia atractiva y estén, relativamente, de moda.

La psicóloga Gloria Mira (psicologo en Denia, Master en Psicología Clínica) da algunos consejos para mantener a raya el estrés y la ansiedad, como los siguientes:

Trabaja en mejorar las diferentes áreas de tu vida

Practica técnicas de relajación para conciliar el sueño.

Cuida tu alimentación.

Practica deporte (está demostrado que al hacer deporte producimos las hormonas de la felicidad, las endorfinas).

Haz una actividad placentera al día.

Comunica tus problemas.

Potencia tus emociones positivas.

Y si todo lo anterior no te ayuda a no tener ansiedad, acude a un especialista, como la psicóloga reseñada, que además tiene consulta online. Ponerse en buenas manos es fundamental para solucionar tus problemas.

 

 

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