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Aunque tradicionalmente se ha asociado el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) con la infancia, hoy sabemos que este trastorno puede persistir en la edad adulta. De hecho, entre el 50 % y el 75 % de los niños con TDAH continúan presentando síntomas en su vida adulta (Michel, 2025).

En este artículo, explicaremos cómo se manifiesta el TDAH en adultos, qué tratamientos existen basados en la evidencia y algunos consejos prácticos para el manejo del día a día.


¿Qué es el TDAH en adultos?

El TDAH es un trastorno neurobiológico que afecta funciones ejecutivas del cerebro, como la atención, la organización, el control de impulsos y la autorregulación emocional. Aunque suele diagnosticarse en la infancia, muchas personas llegan a la adultez sin saber que lo padecen.

Se estima que entre el 2 % y el 5 % de la población adulta podría tener TDAH (Wender et al., 2001), y gran parte de los casos permanece sin diagnosticar.


¿Cómo se manifiesta el TDAH en adultos?

A diferencia de los niños, los adultos con TDAH no suelen mostrar tanta hiperactividad física. En cambio, los síntomas tienden a expresarse de manera más interna o funcional:

  • Desorganización y olvidos frecuentes.
  • Dificultad para concentrarse en tareas largas o monótonas.
  • Impulsividad en decisiones o comentarios.
  • Problemas para gestionar el tiempo y cumplir plazos.
  • Cambios frecuentes de trabajo o dificultad para mantener relaciones estables.
  • Tendencia a la procrastinación.
  • Baja tolerancia al estrés y a la frustración.
  • Sensación constante de estar abrumado.

Estos síntomas pueden generar impacto negativo en múltiples áreas: vida laboral, académica, social y emocional (Adler, 2018).


Diagnóstico del TDAH en adultos

El diagnóstico puede ser complejo, ya que los síntomas se solapan con otras condiciones como la ansiedad o la depresión. Por eso, es fundamental una evaluación clínica exhaustiva, que incluya:

  • Entrevistas clínicas estructuradas.
  • Cuestionarios validados como el ASRS (Adult ADHD Self-Report Scale).
  • Evaluación del historial de síntomas desde la infancia.
  • Revisión de funcionamiento actual y posibles comorbilidades.

Además, se debe descartar que los síntomas no estén causados por otros trastornos o factores externos (Ramsay, 2017).


Tratamientos basados en evidencia

El tratamiento del TDAH en adultos suele ser multimodal, combinando medicación, psicoterapia y estrategias conductuales. La elección dependerá del perfil de cada paciente y la presencia de otras condiciones asociadas.

1. Tratamiento farmacológico

Los medicamentos más efectivos son los estimulantes, como el metilfenidato y las anfetaminas, que actúan sobre el sistema dopaminérgico del cerebro.

  • Aproximadamente el 60 % de los adultos tratados con estimulantes presentan mejoría significativa (Wender et al., 2001).
  • También existen opciones no estimulantes como la atomoxetina o algunos antidepresivos (bupropión), útiles especialmente en pacientes con ansiedad, trastornos del sueño o antecedentes de abuso de sustancias (Adler & Chua, 2002).

Es importante hacer un seguimiento médico riguroso, ya que los medicamentos pueden tener efectos secundarios, especialmente cardiovasculares (Sinha et al., 2016).

2. Psicoterapia

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la más respaldada por la evidencia. Está orientada a:

  • Reestructurar pensamientos negativos.
  • Mejorar habilidades de organización y planificación.
  • Aumentar el autocontrol y la gestión emocional.

La TCC en grupo también ha mostrado buenos resultados, ya que permite compartir experiencias y aprender de otros (Philipsen, 2009), (Knouse et al., 2008).

3. Otras intervenciones

  • Coaching: ayuda a establecer rutinas y alcanzar objetivos personales o profesionales.
  • Psicoeducación: entender el trastorno reduce el estigma interno y mejora la adherencia al tratamiento.
  • Terapia familiar o de pareja: útil cuando el TDAH impacta las relaciones.

Consejos prácticos para personas adultas con TDAH

Más allá del tratamiento clínico, existen muchas estrategias que pueden mejorar significativamente la calidad de vida. Aquí te dejamos algunas:

✅ Usa recordatorios y alarmas

Apóyate en tecnología (apps, calendarios, temporizadores) para recordar tareas, citas y plazos.

✅ Establece rutinas diarias

Tener horarios fijos para dormir, comer y trabajar ayuda a reducir el caos mental.

✅ Divide tareas grandes en partes pequeñas

Esto reduce la procrastinación y te da sensación de avance.

✅ Elimina distracciones

Trabaja en ambientes ordenados, sin ruidos o con apps que bloquean redes sociales.

✅ Practica el mindfulness

Ayuda a mejorar la concentración y el manejo emocional (Philipsen, 2009).

✅ Haz ejercicio regularmente

El ejercicio físico mejora la atención y regula el estado de ánimo.

✅ Sé compasivo contigo mismo

No es una cuestión de “falta de voluntad”. El TDAH es un trastorno neurobiológico y necesitas apoyos adecuados.


Conclusión

El TDAH en adultos es una condición real, persistente y con impacto significativo en la vida diaria. Sin embargo, con un diagnóstico adecuado y un abordaje integral, es posible mejorar notablemente el funcionamiento personal, social y laboral.

La combinación de medicación, psicoterapia y estrategias prácticas permite a muchas personas adultas con TDAH llevar una vida plena y satisfactoria.


¿Sospechas que podrías tener TDAH? Consulta con un profesional de salud mental capacitado. Un diagnóstico preciso es el primer paso hacia una mejor calidad de vida.


Referencias académicas utilizadas:


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