💻 Identidad digital, autopresentación y comparación social: una mirada psicológica
Vivimos en una era donde la identidad personal no se limita al mundo físico. Cada día, millones de personas moldean su identidad digital a través de redes sociales, fotos, publicaciones y comentarios. En este escenario, la autopresentación (cómo decidimos mostrarnos) y la comparación social (cómo nos medimos frente a los demás) tienen un impacto directo en la autoestima y el bienestar psicológico.
La psicología contemporánea está analizando cómo las redes sociales transforman el modo en que construimos y percibimos quiénes somos. Este artículo explora las causas, mecanismos y consecuencias psicológicas de esta nueva forma de identidad, apoyado en evidencia científica reciente.
¿Qué es la identidad digital?
La identidad digital se define como el conjunto de rasgos, imágenes, opiniones y comportamientos que una persona construye en el entorno digital. No es solo un perfil, sino una representación simbólica del “yo” en línea, con múltiples dimensiones: profesional, social y emocional.
Según El Yazidi (2024), la identidad digital se compone de cuatro elementos principales: identificadores (nombre, alias), publicaciones, fotografía de perfil y selfies. Cada uno actúa como una pieza de comunicación sobre quién somos o queremos ser. Sin embargo, esta construcción se ve influida por las normas, algoritmos y expectativas sociales de las plataformas.
En palabras de He Li (2025), la diferencia entre el “yo real” y el “yo digital” —la auto-discrepancia digital— puede generar malestar psicológico: ansiedad, baja autoestima y presión por mantener una imagen idealizada.
Autopresentación: el escenario del yo en redes
El sociólogo Erving Goffman (1959) describía la vida social como un teatro, donde todos interpretamos roles. En la era digital, las redes sociales se han convertido en el nuevo escenario donde actuamos frente a una audiencia global. Publicamos, editamos y seleccionamos fragmentos de nuestra vida para proyectar una imagen coherente con cómo queremos ser percibidos.
La psicóloga Yana Nikolova (2022) explica que las personas crean versiones “imaginarias” de sí mismas en redes —una especie de “yo ideal digital”— que busca aprobación a través de likes y comentarios. Este proceso activa circuitos de recompensa y refuerzo social similares a los observados en conductas adictivas.
En España, este fenómeno se refleja en el auge de la “cultura del selfie” y la obsesión por la estética digital. El 71% de los jóvenes entre 18 y 25 años declara haber editado una foto antes de publicarla, según datos del Instituto Nacional de Ciberpsicología (2024). La exposición constante a ideales estéticos genera una búsqueda de validación que puede derivar en comparación social ascendente (compararse con personas percibidas como más exitosas o atractivas).
Comparación social: mirarse en el espejo de los demás
La teoría de la comparación social (Festinger, 1954) plantea que las personas evalúan su valor o éxito contrastándose con los demás. En redes, este proceso ocurre de manera continua y amplificada: cada publicación, historia o reel se convierte en un punto de referencia para medir nuestra valía.
Un estudio publicado en el International Journal of Public Health demuestra que cuanto mayor es el enfoque en la autopresentación y la comparación social, menor es el bienestar psicológico, especialmente en mujeres adolescentes [(Aryal & Hjetland, 2025)](https://consensus.app/papers/online-personas-associations-between-focus-on-aryal-hjetland/ae0880d6ca8753bc85f3e662ff0645aa/?utm_source=chatgpt). Este efecto está mediado por la presión estética, la búsqueda de aprobación y el miedo al rechazo.
Asimismo, el estudio de Tian et al. (2024) muestra que la comparación social ascendente predice mayor ansiedad por la apariencia y menor autocompasión. Sin embargo, desarrollar una actitud autocompasiva puede moderar estos efectos negativos, funcionando como un factor protector.
El yo fragmentado: entre la autenticidad y la estrategia
En la práctica, la mayoría de los usuarios mantiene una identidad híbrida entre lo auténtico y lo estratégico. La investigación de Rani (2022) advierte que la multiplicidad de identidades —profesional, social, estética— genera una crisis de coherencia personal. Cuanto mayor es la distancia entre el “yo real” y el “yo publicado”, mayor es el riesgo de ansiedad y sensación de falsedad.
En redes como Instagram o TikTok, la presión por mantener una narrativa perfecta produce un fenómeno conocido como fatiga de la imagen: un agotamiento psicológico derivado de sostener una fachada idealizada. La falta de autenticidad, además, alimenta la autoexigencia y la comparación constante.
Consecuencias psicológicas de la autopresentación y comparación social
1. Autoestima y autoimagen
La exposición a ideales inalcanzables y la búsqueda de aprobación pueden erosionar la autoestima. Estudios recientes confirman que el uso excesivo de redes sociales está asociado con mayor autoevaluación negativa, especialmente en jóvenes [(He Li, 2025)](https://consensus.app/papers/selfdiscrepancy-the-discrepancy-between-digital-he-li/99a1885c29205858b4ca0db48cb26af2/?utm_source=chatgpt).
2. Ansiedad y miedo a la evaluación
La investigación de Nor & Iqbal (2025) demuestra que la falsa autopresentación en redes aumenta el miedo a la evaluación negativa y refuerza el uso compulsivo de redes, generando un círculo de dependencia emocional basado en la validación externa.
3. Autenticidad y bienestar
Por el contrario, quienes practican una autopresentación más auténtica —mostrando tanto éxitos como vulnerabilidades— reportan mayor satisfacción y conexión social. La autenticidad digital, según Smith (2020), protege la autonomía personal frente a las presiones algorítmicas y comerciales que moldean las “identidades corporativas” en redes.
Estrategias psicológicas para un uso saludable de la identidad digital
1. Educación digital y autoconciencia
Comprender cómo se construye la identidad en redes es el primer paso hacia un uso más saludable. Programas de alfabetización digital ayudan a reconocer cuándo una publicación responde a una necesidad de aprobación o a una comunicación genuina. La investigación de Watling (2012) recomienda diferenciar los límites entre lo público y lo privado, sobre todo en contextos profesionales.
2. Autocompasión y regulación emocional
Fomentar la autocompasión reduce los efectos negativos de la comparación social. Ser amable con uno mismo y aceptar la imperfección son estrategias efectivas para mantener la estabilidad emocional en entornos digitales [(Tian et al., 2024)](https://consensus.app/papers/the-impact-of-upward-social-comparison-on-social-media-on-tian-li/d7bcc881514e5b929a0c0a8bdd2651a9/?utm_source=chatgpt).
3. Promoción de autenticidad y límites
Adoptar una identidad digital coherente con los valores personales reduce el estrés y mejora el bienestar. Esto implica publicar con propósito, limitar la comparación y respetar los tiempos de desconexión. En España, muchas empresas ya promueven “políticas de bienestar digital” para fomentar un uso consciente de redes en el ámbito laboral y personal.
4. Acompañamiento psicológico
Los psicólogos pueden ayudar a los pacientes a explorar la brecha entre su identidad real y la digital, promoviendo la integración de ambas. Terapias basadas en la autocompasión, la aceptación y la autenticidad son especialmente útiles en jóvenes y profesionales expuestos al escrutinio social.
Conclusión
La identidad digital se ha convertido en una extensión esencial del yo contemporáneo. Sin embargo, la presión por mantener una imagen perfecta y la comparación constante con los demás pueden deteriorar la salud mental. La clave no está en abandonar las redes, sino en usarlas con consciencia, autenticidad y equilibrio.
La psicología del siglo XXI debe ofrecer herramientas para que las personas gestionen su presencia digital con bienestar emocional y sentido de autenticidad. Solo así podremos transformar las redes sociales de escaparates de comparación en espacios de conexión humana real.
Referencias bibliográficas
- He Li (2025). Self-Discrepancy: The Discrepancy Between Digital Identity and Real Identity on Social Media and Its Psychological Impact. Communications in Humanities Research.
- El Yazidi R. (2024). Exploring the Components of Digital Identity on Social Networks Sites. European Scientific Journal.
- Yana D. Nikolova (2022). Being Beyond the Reality Principle Through Production and Consumption of the Self in the Digital Realm. International Journal of Psychological Studies.
- Aryal & Hjetland (2025). Online Personas: Associations Between Focus on Self-Presentation and Social Comparison on Social Media. International Journal of Public Health.
- Tian, Li & Zhang (2024). The Impact of Upward Social Comparison on Social Media on Appearance Anxiety. Behavioral Sciences.
- Nor & Iqbal (2025). The Role of False Self-Presentation and Social Comparison in Excessive Social Media Use. Behavioral Sciences.
- Rani R. (2022). The Impact of Digital World on Our Identity. The Creative Launcher.
- Smith C. (2020). Corporatised Identities ≠ Digital Identities: Algorithmic Filtering on Social Media. Philosophical Studies Series.
- Watling S. (2012). Social Media and Personal Identity: The Presentation of Self Online. University of Sussex.








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