Cómo afectan a diferentes edades, países y estratos sociales — y qué tratamientos están demostrando ser eficaces

La ansiedad y la depresión son dos de los problemas de salud mental más comunes en el mundo. Afectan a personas de todas las edades, clases sociales y regiones geográficas, y sus consecuencias se extienden más allá del individuo hasta impactar en sociedades enteras. En los últimos años, diversos estudios han observado tendencias al alza en su prevalencia e impacto, así como un aumento en la atención pública y científica hacia nuevas formas de prevención y tratamiento. (Organización Mundial de la Salud)


1. Qué son la ansiedad y la depresión

Antes de explorar datos, es importante aclarar qué entendemos por estos términos:

  • Ansiedad: respuesta emocional normal ante el estrés, que cuando es excesiva o persistente puede convertirse en trastorno clínico — como trastorno de ansiedad generalizada, fobias o ataques de pánico.
  • Depresión: trastorno afectivo caracterizado por tristeza profunda, pérdida de interés, alteraciones del sueño y capacidades cognitivas reducidas, que afecta el funcionamiento cotidiano.

Ambas condiciones comparten síntomas y pueden coexistir, por lo que muchas personas experimentan cuadros mixtos de ansiedad y depresión.


2. La pandemia dejó huellas: aumento global

Uno de los hallazgos más consistentes de la investigación reciente es que la pandemia de COVID-19 aumentó significativamente los casos de ansiedad y depresión a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de estos trastornos se incrementó alrededor de un 25 % en el primer año de la pandemia. (Organización Mundial de la Salud)

Este aumento no fue uniforme en todos los grupos, sino que afectó especialmente a:

  • jóvenes y adolescentes,
  • personas con inestabilidad laboral o social,
  • mujeres,
  • quienes vivían en circunstancias precarias o con menor acceso a servicios de salud mental.

3. Incidencia y prevalencia por edades

Niños y adolescentes

Las señales de angustia emocional comienzan cada vez antes en muchos países. En comunidades como España, estudios locales y encuestas de salud mental muestran un aumento de casos de ansiedad y depresión incluso desde los 6 años de edad, especialmente entre adolescentes. (Cadena SER)

Otros datos recientes revelan que la comúnmente llamada “crisis de salud mental juvenil” cobra forma estadística:
En Inglaterra, un 25,8 % de jóvenes de 16 a 24 años reporta problemas de salud mental, incluyendo ansiedad y depresión — un salto importante respecto a cifras una década atrás. (The Guardian)

Además, estudios de hospitalizaciones muestran que entre adolescentes españoles las admisiones por depresión han aumentado más del 1200 % en dos décadas, con predominancia en chicas adolescentes. (ElHuffPost)

Adultos jóvenes y adultos

Los trastornos mentales no desaparecen con la adolescencia. Un análisis de grandes cohortes indica que a los 18 años casi 1 de cada 6 personas ha tenido algún tipo de diagnóstico de trastorno mental, con ansiedad más frecuente en mujeres y algunos trastornos depresivos en hombres, dependiendo del contexto socioeconómico. (PubMed)

Personas mayores

Aunque a menudo menos visibilizada, la ansiedad y la depresión también afectan a la población mayor. Meta-análisis en países de ingresos bajos y medios han encontrado prevalencias sustanciales, similares en ciertos contextos a las de países de altos ingresos. (PubMed)

En mayores en España, estudios recientes también muestran que la soledad y el estatus socioeconómico se asocian con la depresión, aunque el vínculo puede variar según la edad y el contexto familiar. (SpringerLink)


4. Brechas por género

La evidencia indica consistentemente que las mujeres son diagnosticadas con ansiedad y depresión con mayor frecuencia que los hombres. Esto se observa tanto en estudios globales como en datos locales de prescripciones farmacológicas: por ejemplo, en algunos registros sanitarios europeos, las mujeres presentan tasas de ansiedad casi dobles que los hombres. (Infocop)

Este patrón no implica que los hombres no sufran estos problemas; a menudo, la socialización y la percepción del malestar mental condicionan qué tanto se busca ayuda.


5. Desigualdades por país y estrato socioeconómico

Por país y desarrollo económico

El Global Burden of Disease (GBD) y otros análisis epidemiológicos muestran que las tasas de ansiedad y depresión varían según el nivel de desarrollo socioeconómico (SDI):

  • Los países con índices socioeconómicos medios y medio-altos presentan las tendencias más altas en incidencia de ansiedad, especialmente entre mujeres.
  • La relación entre desarrollo económico y salud mental es compleja: la prevalencia puede ser alta en contextos con más urbanización y presión competitiva, mientras que en entornos de bajos recursos, las tasas pueden estar subdiagnosticadas debido a barreras de acceso. (PubMed)

Estratos sociales dentro de un mismo país

Múltiples estudios señalan que la pobreza, la baja educación y la inseguridad económica se asocian con mayores riesgos de ansiedad y depresión, tanto en adultos como en personas mayores. (SpringerLink)

Esto no solo se traduce en mayor prevalencia, sino también en menor acceso a tratamiento efectivo, reproducción de ciclos de malestar y peor pronóstico a largo plazo.


6. Factores sociales que empujan la tendencia al alza

Diversos factores recientes están vinculados a este auge de malestar mental:

Tecnología y redes sociales

El uso intensivo de redes sociales y pantallas en jóvenes está asociado con más ansiedad, baja autoestima y síntomas depresivos, afectando patrones de sueño, socialización y comparación social desde edades muy tempranas. (Cadena SER)

Inestabilidad económica y laboral

La precariedad laboral, incertidumbre económica y dificultades de acceso a viviendas estables generan estrés crónico que predispone a ansiedad y depresión. Estas condiciones son especialmente perjudiciales para jóvenes y familias con recursos limitados.

Violencia y estrés social

Factores como la violencia de género, discriminación, crisis familiares o problemas sociales complejos incrementan el riesgo de malestar mental, especialmente en mujeres y grupos vulnerables. (Cadena SER)

Efectos indirectos de la pandemia

La pérdida de empleo, aislamiento social y rupturas en los sistemas de apoyo familiar y comunitario durante la pandemia contribuyeron a este crecimiento generalizado. (Wikipedia)


7. ¿Cómo se tratan hoy la ansiedad y la depresión?

El tratamiento de estos trastornos combina enfoques farmacológicos, terapias psicológicas tradicionales y modelos emergentes de atención.

Intervenciones psicológicas establecidas

Las terapias psicológicas basadas en evidencia, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) o terapias interpersonales, siguen siendo pilares fundamentales del tratamiento eficaz. Estas intervenciones apuntan a modificar patrones de pensamientos y comportamientos que mantienen la ansiedad y la depresión.

Medicamentos

Los antidepresivos (ISRS, IRSN) y ansiolíticos son ampliamente utilizados, aunque existe debate sobre su uso apropiado y medicalización excesiva en algunas poblaciones. (El País)

Mientras los medicamentos pueden ser muy eficaces para ciertas personas, su uso debe ser evaluado individualmente, considerando efectos adversos y combinándolo idealmente con terapia psicológica.

Terapias digitales y e-salud

Uno de los avances más importantes en los últimos años es la e-terapia o terapia digital, que permite acceder a tratamientos psicológicos de forma remota, flexible y a menudo más accesible. Plataformas con intervenciones cognitivo-conductuales o psicoeducativas han mostrado resultados prometedores comparables a las terapias tradicionales para algunos usuarios. (Wikipedia)

Prevención y estilos de vida

La evidencia científica también señala que intervenciones como actividad física regular, fortalecimiento de redes sociales, habilidades de afrontamiento emocional y ambientes sociales protectores reducen síntomas y actúan como medidas preventivas valiosas.


8. Barreras y desafíos de acceso a tratamiento

A pesar del aumento en la conciencia sobre salud mental, existe una brecha de tratamiento significativa:

  • Muchas personas con ansiedad y depresión nunca reciben atención profesional.
  • En contextos rurales o con recursos limitados, el acceso a psicólogos y psiquiatras es especialmente escaso.
  • Las listas de espera en sistemas públicos de salud son largas, llevando a que muchos recurran únicamente a medicamentos sin tratamiento psicoterapéutico integral. (Cadena SER)

Estos desafíos son más pronunciados en estratos socioeconómicos bajos, donde las barreras económicas y de infraestructura reducen la probabilidad de recibir atención adecuada.


9. Mirando hacia el futuro

Los datos actuales muestran una tendencia consolidada hacia una mayor carga mundial de ansiedad y depresión, especialmente entre jóvenes, mujeres y personas en condiciones socioeconómicas adversas. Esta situación exige respuestas más allá del ámbito clínico:

  • Políticas públicas robustas que prioricen salud mental, prevención escolar y comunitaria.
  • Inversiones en personal de salud mental y recursos terapéuticos accesibles para todos.
  • Programas de inclusión social que impulsan condiciones económicas estables y redes de apoyo sólidas.
  • Integración de tecnología y modelos colaborativos que amplíen el alcance de la atención.

Conclusión

La ansiedad y la depresión no son solo “emociones intensas” o “etapas difíciles”: son problemas de salud mental con impacto profundo en la vida de millones de personas en todo el mundo. Los últimos datos muestran que su prevalencia sigue creciendo, con patrones específicos según edad, género, país y nivel socioeconómico. Al mismo tiempo, la investigación y la innovación en tratamientos —desde terapias tradicionales hasta intervenciones digitales— ofrecen nuevas esperanzas para abordarlos de manera eficaz y equitativa. La salud mental es un derecho y una prioridad global que requiere esfuerzos coordinados en educación, salud pública y políticas sociales.


Fuentes y referencias

Deja un comentario

Get the Book

El Método del 1%: Transforma tu cuerpo, tu mente y tus hábitos con pequeñas acciones diarias 

Be Part of the Movement

Cada día un artículo de psicología sobre bienestar y desarrollo personal. Suscríbete al newsletter.

← Back

Se ha enviado tu mensaje

Advertencia

Últimas entradas

Tu Asistente Emocional es una guía clara y práctica para usar la inteligencia artificial como aliada de tu bienestar. Te ayuda a usar un asistente de IA como un espejo amable que te ayuda a comprender tus emociones, cultivar hábitos saludables y crecer con propósito

La tecnología al servicio del bienestar emocional. 

¿Qué encontrarás en este libro? 

  • Cómo dialogar con una IA para nombrar y regular emociones (ansiedad, tristeza, culpa, frustración). 
  • Rutinas diarias de bienestar: check-in emocional, gratitud, respiración consciente y mindfulness en 2–5 minutos. 
  • Psicología positiva aplicada: optimismo realista, fortalezas, resiliencia y autocompasión
  • Metodología para definir metas con sentido y sostener la motivación. 
  • Guía para elegir y configurar tu asistente (tono, límites, objetivos y recordatorios útiles). 
  • Ética y privacidad: uso responsable, riesgos de dependencia y buenas prácticas. 
  • Casos reales y ejercicios paso a paso para integrar lo aprendido. 

Descubre más desde ipsicólogo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo