
La tarea de educar a nuestros hijos es difícil, y más si no vienen con un manual de instrucciones. Tres aspectos importantes a la hora de que un niño obedezca a los padres son: cómo se dicen las cosas, qué se dice y qué hacer si no cumple con lo que se le pide.
Para cumplir nuestro objetivo hay que decirle exactamente (o lo más exactamente posible) qué es lo que queremos que haga, a veces pedimos cosas muy generales como «tienes que ser bueno», «pórtate bien»,… Hay que hablarles con claridad «recoge tus libros, ven a cenar,» y así se conseguirá que el niño conozca las acciones concretas que suponen portarse bien.
Convencer con firmeza. Decir algo con gesto serio, sin gritar y de manera concisa es la mejor manera de que obedezca a la primera. Por el contrario, frases como » ves como no me haces caso! siempre tengo que enfadarme contigo» no consiguen nada en el cambio de conducta de nuestro hijo.
Usa la forma impersonal, en lugar de «Quiero que te comas la cena», decirles » es la hora de la cena y hay que comérselo todo». La primera forma es más personal y puede iniciar una discusión entre ambos para ver quien gana y se sale con la suya.
Criticar el comportamiento, no al niño. Se suele decir al niño » eres malo, no eres un niño trabajador con tus deberes», y esto es un error, hay que hablar sobre las conductas que no se han hecho bien: «no te gusta hacer los deberes», «no está bien que pegues a tu hermana».
Ofrecer una conducta alternativa al comportamiento del niño. Darles una alternativa para después de la conducta que le pedimos que haga, como «anda, cómete la cena que después vas a ver un poco la tele» o «cómete el filete, lo quieres con patatas o con ensalada».
No hay que dar explicaciones largas porque no las van a escuchar. En niño aún no es capaz de entender muchas de las explicaciones que se les da, por mucho que nos empeñemos en explicárselo. Los niños suelen atender más o menos un minuto por año cumplido, así que haciendo la cuenta, no van a poder estas atentos a nuestras explicaciones más de 10-12 minutos.
Intentar no perder el control emocional de las situaciones. Hasta que hagan caso dirán muchas veces que no, se harán los sordos, mentirán,..por eso hay que tener el control emocional, no perder los nervios, ser pacientes. Hay que evitar recordarle al niño lo mal que lo suele hacer o que después del castigo volverá a hacerlo. No caer en la rutina de las amenazas, si no cumple con las normas tiene que saber que habrá unas consecuencias negativas para él.
Cambiar el lenguaje y expresar las órdenes en positivo. Cambiar el «no grites» -que se suele decir gritando- por un» habla más bajo que no te entiendo». Es muy importante realizar un reforzamiento positivo de aquellas conductas que hacen bien, esto es mejor que el castigo sistemático de las cosas negativas.
Cumplir con los castigos establecidos, para que no piense que se ha salido con la suya, un comportamiento inadecuado conlleva un castigo.
Si quieres saber más sobre educación de nuestros hijos te recomiendo el libro NIÑOS DESOBEDIENTES, PADRES DESESPERADOS, de Rocío Ramos y Paúl Luis Torres.
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