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El maquiavelismo no es solo historia: es un rasgo de personalidad estudiado hoy por la ciencia. Descubre qué dice la psicología sobre las personas maquiavélicas.

Introducción: Cuando la Política se Convirtió en Psicología

Imagina que tienes un jefe que siempre consigue lo que quiere, que sonríe en el momento justo y que nunca parece perder. O a ese compañero que, sin que te des cuenta, maneja los hilos de las conversaciones, coloca a cada persona donde le conviene y rara vez muestra sus verdaderas intenciones. ¿Te suena? Quizá estés frente a alguien con puntuaciones elevadas en lo que la psicología moderna llama maquiavelismo.

El término proviene de Nicolás Maquiavelo (1469-1527), el pensador florentino cuya obra El Príncipe (1513) escandalizó al mundo al describir, con una frialdad analítica inédita en su época, cómo funciona el poder real: no como debería ser, sino como es. Quinientos años después, su apellido da nombre a un constructo psicológico medido, estudiado y debatido en miles de investigaciones científicas.

Este artículo explora la conexión fascinante entre Maquiavelo y la psicología contemporánea: qué es exactamente el maquiavelismo como rasgo de personalidad, qué dice la ciencia sobre las personas que puntúan alto en él, cómo reconocerlo en la vida cotidiana y, lo más importante, qué podemos hacer cuando nos relacionamos con alguien así.

¿Qué es el Maquiavelismo en Psicología?

El maquiavelismo, en términos psicológicos, es un rasgo de personalidad caracterizado por tres elementos nucleares: visión cínica de la naturaleza humana, tendencia a la manipulación interpersonal como estrategia para conseguir objetivos, y un enfoque pragmático que relega la moralidad cuando interfiere con el interés propio.

Es importante aclarar desde el inicio que el maquiavelismo psicológico no es un diagnóstico clínico, sino un rasgo dimensional: todos los seres humanos podemos ubicarnos en algún punto del espectro, desde personas muy poco maquiavélicas hasta aquellas con puntuaciones muy elevadas. No se trata de una categoría de enfermedad mental, sino de una forma de procesar y relacionarse con el mundo social.

El origen científico del concepto: Christie y Geis (1970)

El salto de Maquiavelo al laboratorio de psicología lo dieron los investigadores Richard Christie y Florence L. Geis en 1970, con su libro Studies in Machiavellianism y la creación del test MACH-IV, un cuestionario de 20 ítems en escala Likert que se convirtió en el instrumento estándar para medir este rasgo. Christie reconoció explícitamente que eligió el nombre por comodidad y por su resonancia cultural, aunque advirtió que podría generar problemas de comprensión pública dada la carga política del término.

Con su escala, Christie y Geis demostraron que los llamados «High Machs» (personas con puntuaciones altas) y los «Low Machs» (puntuaciones bajas) difieren significativamente en su comportamiento interpersonal real, no solo en sus actitudes declaradas. Sus resultados básicos han sido replicados ampliamente durante décadas y en culturas muy diversas.

La Ciencia Detrás del Maquiavelismo: La Tríada Oscura

El gran salto conceptual llegó en 2002, cuando los psicólogos Delroy L. Paulhus y Kevin M. Williams formularon la Tríada Oscura de la Personalidad (Dark Triad), agrupando el maquiavelismo junto al narcisismo subclínico y la psicopatía subclínica. Este modelo ha generado más de 80.000 recursos académicos en Google Scholar y se ha convertido en uno de los marcos más influyentes en psicología de la personalidad contemporánea.

Paulhus y Williams encontraron que los tres rasgos comparten un núcleo común, pero son constructos distintos. Según González Moraga (2015), en una revisión publicada en la Revista Criminalidad, el maquiavelismo se distingue de sus compañeros de tríada en aspectos clave:

  • El narcisismo se alimenta de la grandiosidad y la autoimagen inflada.
  • La psicopatía subclínica se caracteriza por impulsividad y ausencia de empatía afectiva profunda.
  • El maquiavelismo, en cambio, es estratégico y calculado: el High Mach manipula con un objetivo, no por placer ni por necesidad de admiración.

Maquiavelismo y empatía: una relación compleja

Una de las conclusiones más contraintuitivas de la investigación es que las personas maquiavélicas pueden comprender las emociones ajenas, pero eligen no dejar que esa comprensión les afecte. Un estudio de 2025 citado en la Wikipedia académica concluyó que el maquiavelismo muestra una relación negativa más fuerte con la empatía afectiva (sentir lo que siente el otro) que con la cognitiva (entender lo que siente el otro). Varios autores han propuesto incluso incluir el maquiavelismo como el polo opuesto de la empatía en los modelos de medición.

Esto es relevante: el maquiavélico no es necesariamente alguien que no entiende a los demás; a menudo los entiende muy bien, y ese entendimiento es precisamente lo que hace más eficaz su influencia sobre ellos. Según investigaciones revisadas en la Wikipedia científica sobre el constructo, los High Machs muestran un reconocimiento más automático e inconsciente de las emociones negativas de otros, lo que puede facilitar su capacidad de manipulación.

Maquiavelismo e impulsividad: un vínculo que no existe

Un hallazgo que derriba el estereotipo del manipulador impulsivo: Jones y Paulhus (2011, 2009) demostraron que el maquiavelismo no se asocia con ningún tipo de impulsividad. Es exactamente lo contrario. El individuo maquiavélico planifica, espera el momento adecuado y actúa con frialdad calculada. Esta característica lo diferencia especialmente de la psicopatía, donde la impulsividad sí juega un papel central.

¿Cómo se Manifiesta el Maquiavelismo en la Vida Cotidiana?

Reconocer rasgos maquiavélicos en alguien no es tarea sencilla precisamente porque quienes los presentan suelen ser habilidosos para ocultarlos. Algunas señales que pueden indicar —no diagnosticar— puntuaciones elevadas en este rasgo incluyen:

  • Uso de encanto superficial y autorrevelación estratégica como herramientas de cercanía artificial.
  • Tendencia a ver las relaciones como transaccionales: los demás son útiles en la medida en que aportan algo.
  • Cinismo respecto a las motivaciones ajenas: desconfianza activa hacia las intenciones de los otros.
  • Distancia emocional que se percibe como control, serenidad o frialdad, según el contexto.
  • Capacidad para omitir información relevante sin mentir abiertamente, o para reencuadrar situaciones a su favor.

En el ámbito laboral y de pareja

La investigación ha demostrado que los High Machs tienden a rendir mejor en situaciones competitivas como negociaciones o debates, pero generan peores relaciones de trabajo y amistad genuinas a largo plazo. Un estudio sobre teoría de juegos de Gunnthorsdottir, McCabe y Smith (2002) mostró que las personas con puntuaciones altas en maquiavelismo tendían a seguir estrategias de equilibrio económico racional —maximizar beneficio propio— mientras que las de bajas puntuaciones se desviaban de ese equilibrio para ajustarse a normas morales y sociales.

En las relaciones de pareja, investigadores como Jonason, Li y Buss (2010) han señalado que los rasgos de la Tríada Oscura pueden conferir ventajas a corto plazo en el emparejamiento, pero que cualquier relación íntima con una persona con estos rasgos elevados comporta riesgos claros: el tipo de maltrato predominante es el psicológico, sutilmente ejecutado y difícil de identificar.

En cuanto a la crianza, Jonason, Lyons y Bethell (2014) encontraron que la baja calidad de los cuidados maternos se asocia con el desarrollo de maquiavelismo, lo que sitúa el origen del rasgo, al menos parcialmente, en la historia de apego temprano y en el tipo de entorno en el que creció la persona.

¿Qué Podemos Hacer? Estrategias Basadas en Evidencia

Ante un entorno donde pueden existir personas con rasgos maquiavélicos marcados, la psicología ofrece herramientas concretas, tanto para protegerse de manipulaciones como para entender este patrón desde una perspectiva más compasiva.

1. Desarrollar valores propios claramente definidos

La principal recomendación desde la prevención psicológica es tener claridad sobre los propios valores y sobre las líneas que uno no está dispuesto a cruzar. Las personas con una identidad sólida y bien anclada son menos vulnerables a ser instrumentalizadas, porque reconocen antes cuándo se está violando algo importante para ellas.

2. Educar la lectura de patrones conductuales

Conocer los patrones descritos por la investigación —el encanto inicial, las revelaciones estratégicas, la distancia emocional calculada— no para desconfiar de todo el mundo, sino para activar la observación atenta cuando algo resulta inconsistente. La psicología no propone paranoia; propone alfabetización emocional.

3. Valorar la coherencia a lo largo del tiempo, no solo los primeros contactos

Las personas con altos rasgos maquiavélicos suelen causar una primera impresión muy favorable. La investigación sugiere prestar atención no al primer encuentro sino a la coherencia entre lo que alguien dice y lo que hace a lo largo del tiempo, y especialmente cómo trata a las personas de las que no necesita nada.

4. Buscar apoyo profesional si estás en una relación de abuso psicológico

Si identificas que una relación —laboral, romántica o familiar— con alguien de estos rasgos te está causando daño emocional, la consulta con un psicólogo o psicóloga es el paso más importante. El maltrato psicológico puede ser tan grave como otras formas de abuso, aunque sea invisible y difícil de nombrar. Un profesional puede ayudarte a identificarlo, nombrarlo y encontrar el camino para salir de él o manejarlo.

5. Reflexión para quienes se reconocen en el patrón

La investigación muestra que el maquiavelismo puede tener raíces en experiencias de apego inseguro y en entornos donde mostrar vulnerabilidad resultaba peligroso. Reconocer esto no exime de responsabilidad, pero abre la puerta a la psicoterapia como espacio para desarrollar formas de relacionarse más auténticas y satisfactorias. Las personas con rasgos elevados también sufren: su desconfianza crónica y su dificultad para vincularse genuinamente con los demás tiene un coste emocional real.

El Debate Abierto: ¿Era Maquiavelo Realmente Maquiavélico?

Es justo señalar una paradoja de la historia de la psicología: el propio Richard Christie, creador del constructo, admitió que el nombre generaría problemas de comprensión pública. Y en efecto, muchos historiadores y filósofos argumentan que el retrato psicológico que evoca el término traiciona al pensador florentino real.

Maquiavelo fue un funcionario del Estado que sufrió tortura y exilio. El Príncipe no era un manual de conducta personal sino un análisis del poder político en una Italia fracturada y convulsa. Muchos estudiosos consideran que más que un manual del manipulador, es un estudio de psicología política con una honestidad brutal que incomodó profundamente a sus contemporáneos.

Lo que la psicología ha hecho, en definitiva, es tomar su nombre prestado para describir un rasgo de personalidad que él observó en los líderes de su tiempo. El constructo psicológico tiene hoy vida propia, independiente del hombre. Y es, en sí mismo, uno de los más estudiados y fascinantes en toda la psicología de la personalidad contemporánea.

Conclusión: Conocer es Proteger

El maquiavelismo como rasgo psicológico nos recuerda algo que la ciencia repite una y otra vez: la naturaleza humana es compleja, plural y no siempre cómoda de mirar. Hay personas que navegan el mundo social con una brújula orientada principalmente hacia su propio beneficio, que comprenden bien las emociones ajenas y las usan estratégicamente, y que pueden coexistir con nosotros durante años sin que lo advirtamos del todo.

Conocer este patrón no es una invitación al cinismo ni a la desconfianza generalizada: la gran mayoría de personas con las que nos relacionamos cada día no presentan rasgos maquiavélicos elevados. Pero la alfabetización emocional y psicológica —entender cómo funciona la manipulación, qué la alimenta y cómo puede manifestarse— es una forma de cuidado hacia uno mismo y hacia los demás.

Y si algo nos ha enseñado el largo recorrido de este constructo, desde El Príncipe hasta los laboratorios de psicología del siglo XXI, es que la conciencia es el mejor antídoto contra la manipulación. Saber que existe, saber cómo se parece y saber cómo nos afecta ya nos coloca en una posición más sólida.

Si sientes que alguna relación en tu vida te deja un poso de confusión, de culpa sin origen claro o de pérdida progresiva de ti mismo, hablar con un profesional de la psicología puede ser el primer paso para recuperar el suelo bajo tus pies.

Referencias

Christie, R., & Geis, F. L. (1970). Studies in Machiavellianism. Academic Press.

Paulhus, D. L., & Williams, K. M. (2002). The Dark Triad of personality: Narcissism, Machiavellianism, and psychopathy. Journal of Research in Personality, 36(6), 556-563.

González Moraga, F. R. (2015). La tríada oscura de la personalidad: maquiavelismo, narcisismo y psicopatía. Una mirada evolutiva. Revista Criminalidad, 57(2), 253-265.

Jonason, P. K., Li, N. P., & Buss, D. M. (2010). The costs and benefits of the dark triad: Implications for mate poaching and mate retention tactics. Personality and Individual Differences, 48(4), 373-378.

Jonason, P. K., Lyons, M., & Bethell, E. J. (2014). The making of dark personalities: The influence of parental care on dark triad traits in adulthood. Personality and Individual Differences, 67, 30-34.

Jones, D. N., & Paulhus, D. L. (2011). Differentiating the dark triad within the interpersonal circumplex. En L. M. Horowitz & S. Strack (Eds.), Handbook of Interpersonal Psychology. Wiley.

Gunnthorsdottir, A., McCabe, K., & Smith, V. L. (2002). Using the Machiavellianism instrument to predict trustworthiness in a bargaining game. Journal of Economic Psychology, 23(1), 49-66.

Dahling, J. J., Whitaker, B. G., & Levy, P. E. (2009). The development and validation of a new Machiavellianism scale. Journal of Management, 35(2), 219-257.

Rauthmann, J. F. (2013). The dark triad and interpersonal perception: Similarities and differences in the social consequences of narcissism, Machiavellianism, and psychopathy. Social Psychological and Personality Science, 3(4), 487-496.

Crysel, L. C., Crosier, B. S., & Webster, G. D. (2013). The dark triad and risk behavior. Personality and Individual Differences, 54(1), 35-40.

Pozueco, J. M., & Moreno, J. M. (2013). Psicopatía, violencia y criminalidad: un análisis psicológico-forense, psiquiátrico-legal y criminológico. Psicopatología Clínica Legal y Forense, 13, 127-160.

Fehr, B., Samsom, D., & Paulhus, D. L. (1992). The construct of Machiavellianism: Twenty years later. En C. D. Spielberger & J. N. Butcher (Eds.), Advances in Personality Assessment (Vol. 9). Erlbaum.

World Health Organization. (2019). International Classification of Diseases (11.ª ed.). OMS.

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