En Dinamarca es normal ver cochecitos con bebés dormidos aparcados junto a la puerta de una cafetería, niños pequeños que van solos en bici al colegio y reuniones de trabajo que dedican tiempo a aclararlo todo antes de decidir nada. Para quien llega de fuera, buena parte de esto resulta desconcertante, y a veces hasta imprudente.
La psicóloga Ruth Aharoni Nielsen, que vive en Copenhague, cuenta que durante años la explicación que recibió de sus vecinos se resumía en una sola idea: antes de nada, hay que sentirse tryg (Aharoni Nielsen, 2026).
Tryg es una palabra corta, difícil de traducir y con más consecuencias psicológicas de las que parece. Se trata de algo más que de «estar a salvo»: describe un estado de calma confiada en el que podemos bajar la guardia y, desde ahí, aprender, relacionarnos y atrevernos.
En este artículo veremos qué significa exactamente, en qué se diferencia de la «seguridad psicológica» y del famoso hygge, qué respaldo científico tiene (y dónde están sus límites), qué sombras proyecta y, sobre todo, cómo puedes cultivar algo parecido en tu casa, tu equipo o tu aula. Y empezamos por lo esencial.
¿Qué es el tryg? Significado del concepto danés.
El tryg (en su forma sustantiva, tryghed) es un concepto danés que suele traducirse como «seguridad», pero que describe sobre todo un estado de calma y confianza: el cuerpo relajado y la atención abierta, sin necesidad de vigilar posibles amenazas. En Dinamarca se entiende además como algo que el grupo cultiva activamente, no como un asunto privado.
Gramaticalmente, tryg es el adjetivo («me siento tryg»), tryghed es el sustantivo y utryg es su contrario. La traducción habitual, «seguro», se queda corta. Según Aharoni Nielsen (2026), el tryg no alude principalmente a la ausencia de peligro, sino a la presencia de un estado concreto: un cuerpo en calma, con una sensación de calidez familiar, parecida a la de un niño que descansa en brazos de sus padres.
Cuando hay tryg y cuando no.
Quien se siente tryg tiene la atención más amplia. Puede mirar lo que ocurre a su alrededor con curiosidad tranquila, interactuar mejor con los demás y tomar decisiones con más margen. Cuando falta, el cuerpo se pone en alerta: escaneamos el entorno buscando lo que pueda salir mal y la incertidumbre cuesta más de tolerar (Aharoni Nielsen, 2026).
Probablemente lo has vivido. Piensa en tu primer día en un trabajo nuevo, o en una conversación con alguien cuyas reacciones no sabes anticipar. La atención se estrecha y buena parte de tu energía se va en protegerte, en lugar de en escuchar o crear.
Una palabra que se mide.
En Dinamarca el tryg es tan central que se mide desde hace décadas. La fundación TrygFonden realiza encuestas periódicas sobre la tryghed de la población desde 2004. Una de sus preguntas pide situarse en una escala del 1 al 7, donde el 1 significa «me siento fundamentalmente tryg en mi día a día» y el 7, «me siento fundamentalmente utryg» (Andersen et al., 2023).
La idea también ha llegado al lenguaje político. Aharoni Nielsen relata haber visto un cartel electoral con el lema Trygge mennesker tør: las personas que se sienten tryg se atreven.
Tryg, seguridad psicológica y hygge: ¿en qué se parecen y en qué no?
Seguridad psicológica.
Si trabajas en el ámbito de las organizaciones, quizá pienses en la seguridad psicológica. Amy Edmondson (1999) la definió como la creencia compartida de que el equipo es un lugar seguro para asumir riesgos interpersonales, como preguntar, admitir un error o plantear una duda. En su estudio con 51 equipos de una empresa manufacturera, la seguridad psicológica se asociaba con más conductas de aprendizaje, y estas, a su vez, con mejor desempeño del equipo.
Curiosamente, en danés «seguridad psicológica» se dice psykologisk tryghed. Un estudio publicado en la revista Paideia con 305 educadores de guarderías y escuelas infantiles danesas indica que tanto los compañeros como, sobre todo, la dirección influyen en cuánta seguridad psicológica se percibe. Los autores proponen que los líderes mejoren esa seguridad fijando marcos, invitando a participar y respondiendo de forma constructiva (Paideia, 2023).
Hygge.
El hygge, esa atmósfera acogedora de velas, mantas y buena compañía, es el primo más famoso del tryg, pero no son lo mismo. El antropólogo Jeppe Trolle Linnet (2011) estudió el hygge en familias danesas de clase media y concluyó que, bajo su apariencia igualitaria, funciona también como mecanismo de control social: establece una jerarquía de actitudes y estereotipos hacia quienes se considera que no saben crearlo. Es un buen recordatorio de que las palabras amables también tienen reglas implícitas.
Qué aporta el tryg.
Una forma útil de distinguirlos es esta. La seguridad psicológica se refiere sobre todo a un equipo y a asumir riesgos interpersonales. El hygge describe un ambiente agradable y compartido. El tryg, tal como lo describe Aharoni Nielsen, es un estado corporal y emocional de calma que abarca la vida entera, desde el aula hasta el sistema de bienestar, y que se entiende como responsabilidad colectiva.
Esta psicóloga investiga actualmente si el tryg ofrece una comprensión del bienestar laboral más amplia que la seguridad psicológica; es un proyecto en curso, así que de momento es una hipótesis y no un resultado establecido.
Qué dice la investigación sobre la seguridad emocional.
El cuerpo y la sensación de seguridad.
Stephen Porges (2022) sostiene que las sensaciones de seguridad surgen de estados fisiológicos regulados por el sistema nervioso autónomo, y que cuando el cuerpo recibe señales de seguridad se facilitan la apertura, el aprendizaje y la interacción social. Aharoni Nielsen (s. f.) conecta el tryg con esta línea de trabajo.
Conviene, eso sí, una dosis de prudencia. La teoría polivagal en la que se apoya Porges es objeto de un debate científico intenso. Paul Grossman (2023) concluyó en una revisión que sus premisas fisiológicas básicas no se sostienen con la evidencia actual, y Neuhuber y Berthoud (2022) cuestionaron su anatomía funcional del nervio vago. Porges ha respondido a estas críticas. Para el lector general, la lectura honesta es esta: la idea de que sentirnos seguros cambia cómo pensamos y nos relacionamos es plausible y coherente con mucha investigación psicológica, pero los mecanismos concretos de la teoría polivagal siguen en discusión.
El vínculo: la base segura.
La psicología del apego aporta otra pieza. John Bowlby (1988) describió cómo los niños que cuentan con una figura de apego fiable se atreven a explorar el mundo y regresan a ella cuando necesitan consuelo. La imagen del niño en brazos de sus padres que usa Aharoni Nielsen (2026) para definir el tryg conecta con esa tradición. La idea es sencilla y potente: la exploración nace de la seguridad.
Lo que sabemos de Dinamarca.
Las encuestas de TrygFonden permiten ver cómo evoluciona la sensación de seguridad. El informe de 2019-2020, realizado entre mayo de 2019 y mayo de 2020, es especial porque recoge datos antes y después del estallido de la pandemia; su análisis concluye que la tryghed de los daneses se mantuvo en conjunto estable a lo largo del periodo (Andersen et al., 2020). El informe de 2023, con unos 5.000 participantes, puso el foco en el estado de bienestar y en si la gente confía en que la comunidad responderá cuando envejezca, enferme o pierda el empleo (Andersen et al., 2023).
Una precisión de rigor: TrygFonden gestiona la labor de utilidad pública de TryghedsGruppen, principal propietaria de la aseguradora Tryg. No invalida los datos, pero conviene saber quién los financia.
Los límites de la evidencia.
Seamos claros. El tryg como constructo psicológico está todavía en una fase temprana. Buena parte de lo que se ha escrito son ensayos teóricos, observaciones culturales y encuestas descriptivas, no ensayos controlados que demuestren que «fomentar el tryg» produzca resultados concretos. No hay que confundir una idea sugerente y bien fundamentada con un efecto probado. Además, que Dinamarca destaque en indicadores de bienestar no significa que el tryg sea la causa; en esos resultados influyen muchos factores.
Cómo se cultiva el tryg: los rammer.
Lo más interesante del tryg es su dimensión colectiva. En danés, las condiciones que lo hacen posible se llaman rammer, «marcos» (Aharoni Nielsen, 2026). La premisa es que el tryg no surge espontáneamente: aparece como reacción a contextos que se cultivan a propósito. Según esta autora, se asume que favorecen el tryg los entornos predecibles, los lugares conocidos, las relaciones consistentes y fiables, la amabilidad y los espacios agradables.
Eso se nota en muchos ámbitos:
- Escuelas: importa no solo lo que los niños aprenden, sino cómo se diseñan los entornos físicos y sociales para que puedan aprender.
- Familias: se cuida mantener estructuras y horarios agradables y predecibles.
- Trabajo: reuniones y calendarios que explicitan lo que se espera de cada persona y reducen la incertidumbre innecesaria.
- Espacios públicos y bienestar: se respetan las normas compartidas y se diseñan derechos, como el permiso parental para ambos progenitores o la sanidad y educación gratuitas, pensados para reducir la incertidumbre a lo largo de la vida.
El cambio de perspectiva es notable. La pregunta deja de ser «¿cómo te sientes tú?» y pasa a ser «¿qué condiciones compartidas hacen que todos podamos sentirnos tranquilos?».
Las sombras del tryg.
Ninguna idea atractiva está libre de costes, y la propia Aharoni Nielsen (2026) los reconoce. Cuando lo desconocido o lo imprevisible se siente inquietante, las decisiones pueden volverse lentas, porque se buscan más perspectivas y consenso. Lo diferente puede percibirse como menos tryg simplemente por ser poco familiar, de modo que el tryg puede facilitar la apertura y, a la vez, limitar lo que se acepta. Y la costumbre de evitar la incertidumbre puede restar práctica en tolerar el desorden, la ambigüedad y los cambios rápidos.
Esto resuena con el trabajo de Linnet (2011) sobre el hygge: las normas que generan calidez para unos pueden resultar excluyentes para otros. La lección práctica es evitar el extremo opuesto al caos, es decir, la rigidez. La seguridad que paraliza no es seguridad, es miedo con buenos modales.
Cómo cultivar más tryg en tu vida diaria.
Antes de nada, una aclaración honesta: lo que sigue son aplicaciones razonadas del concepto, no intervenciones validadas con estudios sobre el tryg. Aun así, coinciden con lo que sabemos sobre seguridad psicológica y apego.
- Haz predecible lo que no necesita ser sorpresa. Rutinas de comidas, horarios de sueño, rituales de despedida y de bienvenida. La previsibilidad en lo básico libera atención para lo importante.
- Explicita las expectativas. En el trabajo, aclara quién hace qué, para cuándo y con qué criterio. En casa, di en voz alta lo que das por sobreentendido. Mucha inquietud nace de no saber qué se espera de uno.
- Si lideras, trabaja los marcos antes que a las personas. Siguiendo la propuesta del estudio de Paideia (2023): fija marcos claros, invita a participar y responde de forma constructiva cuando alguien se equivoca o discrepa.
- Sé fiable en lo pequeño. La consistencia (cumplir lo prometido, responder igual ante lo mismo) es una de las condiciones que Aharoni Nielsen (s. f.) asocia al tryg.
- Cuida el entorno. Un espacio ordenado, luminoso y agradable no es un lujo: es parte del marco.
- Deja espacio a lo nuevo. Para no caer en la rigidez, reserva momentos explícitos donde la novedad y el error sean bienvenidos. Primero la base segura; luego, la exploración.
Cuándo buscar ayuda profesional.
Cultivar entornos tranquilos ayuda, pero no sustituye a la atención psicológica. Si sientes alerta constante, dificultad para relajarte incluso en lugares seguros, ansiedad que interfiere con tu vida diaria o secuelas de experiencias difíciles, conviene consultar con un profesional de la salud mental. Ningún concepto cultural, por sugerente que sea, reemplaza una evaluación y un tratamiento adecuados.
Conclusión:
El tryg nos recuerda algo que la psicología sabe desde hace tiempo y que la vida moderna nos hace olvidar: no se puede pedir a las personas que se atrevan, aprendan o cooperen mientras sus cuerpos están en guardia. Dinamarca ha convertido esa intuición en una forma de organizar escuelas, equipos y servicios públicos, con luces evidentes y sombras que merece la pena mirar con honestidad.
No necesitas vivir en Copenhague para aplicar la idea. Basta con hacerte, esta semana, una pregunta sencilla: ¿qué podría hacer para que las personas a mi alrededor, y yo mismo, nos sintamos un poco más tranquilas aquí? Quizá sea aclarar una expectativa, mantener una rutina o ser predecible en lo pequeño.
Porque, como dice el cartel danés, quienes se sienten tryg se atreven. Y atreverse, a cualquier edad, es donde empieza el cambio.
Referencias
- Aharoni Nielsen, R. (2026). What life in Denmark shows about the power of emotional safety. Psyche. https://psyche.co/ideas/what-life-in-denmark-shows-about-the-power-of-emotional-safety
- Andersen, J., Hede, A., & Goul Andersen, J. (2020). Tryghed i Danmark før og under coronakrisen (Tryghedsmåling 2019-20). TrygFonden. https://www.tryghed.dk/-/media/files/pdf/publikationer/tryghedsmaaling/tryghedsmlingen-2019_20.pdf
- Andersen, J., Goul Andersen, J., Hede, A., Danneris, S., & Madsen, P. (2023). Tryghed og velfærd i Danmark 2023 (TrygFondens Tryghedsmåling 2023). TrygFonden. https://trygfonden.dk/-/media/files/pdf/publikationer/tryghedsmaaling/tryghedsmlingen-2023.pdf
- Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.
- Edmondson, A. (1999). Psychological safety and learning behavior in work teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383. https://doi.org/10.2307/2666999
- Grossman, P. (2023). Fundamental challenges and likely refutations of the five basic premises of the polyvagal theory. Biological Psychology, 180, 108589. https://doi.org/10.1016/j.biopsycho.2023.108589
- Linnet, J. T. (2011). Money can’t buy me hygge: Danish middle-class consumption, egalitarianism, and the sanctity of inner space. Social Analysis, 55(2).
- Neuhuber, W. L., & Berthoud, H.-R. (2022). Functional anatomy of the vagus system: How does the polyvagal theory comply? Biological Psychology, 174, 108425.
- Paideia (2023). Psykologisk tryghed blandt pædagoger i dagtilbud. Paideia – tidsskrift for professionel pædagogisk praksis, 25, 58-67. https://portal.findresearcher.sdu.dk/da/publications/474d690c-3196-4ca7-bd76-d567634b2090
- Porges, S. W. (2022). Polyvagal theory: A science of safety. Frontiers in Integrative Neuroscience, 16, 871227. https://doi.org/10.3389/fnint.2022.871227.







Deja una respuesta