Según la Teoría de las Inteligencias Múltiples del neuropsicólogo Howard Gardner (1983), la inteligencia no se entiende únicamente como los conocimientos básicos que adquirimos en el colegio, sobre aritmética, escritura, geografía o matemáticas, etc. Definió la inteligencia como la capacidad para resolver problemas cotidianos, para generar nuevos problemas y para crear productos o para ofrecer servicios dentro del propio ámbito cultural. Amplía el campo de lo que entendíamos por inteligencia, incluyendo a la capacidad para desenvolvernos en la vida, además del expediente académico que tengamos cada uno.
Según Gardner, existirían 8 tipos de inteligencia: la lógico-matemática, la lingüística, la corporal kinestésica, la espacial, la musical, la inteligencia naturalista, la interpersonal y la intrapersonal. Esta última es la capacidad de construir una percepción precisa respecto de sí mismo y de organizar y dirigir su propia vida. incluyendo la autodisciplina, a la auto comprensión y la autoestima. Otra capacidad es la de auto-motivarse, que nos permite hacer un esfuerzo, físico o mental, no por obligación, sino porque queremos hacerlo. Gardner definió inteligencia como una capacidad, es decir, como una destreza que se puede desarrollar. Para aprender a desarrollar esta capacidad hay que empezar primero por aprender a fijar objetivos, que son distintos de los deseos (deseos tenemos todos los días, todos somos buenos «deseadores», pero cuando lo ponemos en práctica es cuando se van materializando en objetivos, y esto es más difícil).
Poner en práctica este plan supone que en lugar de decidir cada día si ir al gimnasio o no, o cuánto comer, lo automatizamos y lo hacemos sin pensar. Por eso es más fácil cuando nos ponen una dieta, por ejemplo, llegar a la mesa con un menú prefijado y, sin pensarlo mucho, comemos lo que nos toca.
Otra cosa a tener en cuenta es la tolerancia a la frustración. No somos perfectos y puede que el plan no salga a la primera, para eso tenemos que ser tolerantes a la frustración y volver a empezar en cuanto notemos que no estamos siguiendo lo establecido.

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