No os pasa que cuando veis un robot con figura humanoide, lo que se le llama androide o robot humanoide, tenemos una extraña sensación desagradable, que nos llega incluso a sobrecoger y a sentirnos incómodos ante su presencia. Esta sensación la intenta explicar la teoría del valle inquietante.
La hipótesis es que cuando un robot antropomórfico se parece en exceso a la apariencia de un humano y a su comportamiento, se producen respuestas de rechazo, repugnancia o sensación incómoda. Si hiciéramos una gráfica que midiese la sensación que tenemos cuando vemos un robot humanoide, conforme más se pareciera al hombre, sería más positiva y empática, pero pasado un grado de exactitud, la sensación bajaría en picado (este tramo sería el valle de la gráfica, línea azul). Y cuando el grado de similitud aumenta y se hace más evidente, se recupera la respuesta emocional positiva, llegando a un nivel de empatía similar al de un humano, completándose el valle en la gráfica:

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