Parte II de la Guía Escuela de Padres. Lee aquí la parte I.
Qué no hay que querer ser.
No pretender ser un padre/madre perfecto, porque los errores se compensarán con los aciertos.
No buscar líneas o claves directrices para la educación, trata de averiguar qué es lo mejor para tu hijo/a.
No hay una única forma correcta de ser padre, y ningún experto podrá decir todo y en cada momento lo que tiene que ser.
Queremos que nuestros hijos alcancen unas metas que nos parecen lo normal o lo justo.
Hoy en día es difícil ser padre/madre, los cambios sociales y los avances tecnológicos, las nuevas forma de vida: divorcios, madres solteras, creación de nuevas familias, las aspiraciones personales, el trabajo fuera de casa de ambos…por lo que nos queda POCO tiempo que nos queda para nuestros hijos. Pero NUNCA ES TARDE para intentar ser mejor padre/madre.
Hay algunos principios a tener en cuenta:
• No te empeñes en luchas de poder, en enfrentamientos de los que es probable que nadie salga victorioso. Tanto entre hijos y padres como entre padres. Porque se desarrollan sentimientos negativos hacia el contrario.
• NO HAY QUE privar al niño de toda responsabilidad y autonomía, tenemos que controlar la necesidad de controlar.
• Hay que dejarles hacer muchas cosas más de las que les dejamos, y también tenemos que aumentar nuestro campo de aceptación.
• Hacer preguntas en lugar de dar órdenes, manifiesta un buen control emocional, los niños reaccionan a este tipo de actitud. Cuando se cambian las reglas se crea una situación con nuevas posibilidades, y crear estas nuevas posibilidades es la mejor forma de resolver las luchas de poder. Puedes hacer algunas de estas preguntas, por ejemplo:
“¿Prefieres pelearte conmigo o hacer lo que te he pedido?”.
¿Qué esperas conseguir peleándote conmigo?”.
“¿Qué debo hacer yo si no haces lo que te he pedido?”.
“¿Puedes ayudar a poner la mesa?”.
“¿Vas a hacerlo antes o después de que discutamos por ello?”.
“¿Dónde te gustar discutir esto, aquí o en la cocina?”.
“Si no haces esto por mí, ¿Qué te gustaría que yo no hiciera por ti?”.
«¿Quieres hacerlo ahora o más tarde?”.
“¿Cómo piensas hacerlo?”.
“Si ahora no, ¿cuándo?”.
“No me importa el tiempo que tardes. ¿Cuándo vas a hacerlo?”.
“¿Quieres utilizar la aspiradora o la escoba para limpiar la habitación?”.
“¿Vas a poner la mesa después de la escuela o antes de cenar?”.
“¿Vas a hacerlo ahora que te lo pido amablemente o tengo que empezar a gritar?”.
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